Temporada de incendios forestales 2024 en España: balance y estadísticas
La temporada de incendios de 2024 en España se cerró con una superficie quemada estimada en torno a 70.000–75.000 hectáreas, según las estimaciones preliminares de EFFIS (Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales). Este dato sitúa a 2024 por encima de la media de la última década, pero muy lejos de los años catastróficos de 2022 (~306.000 ha) y 2006 (~484.000 ha).
Nota sobre los datos: las estadísticas definitivas de la temporada 2024 serán publicadas por MITECO en el Avance del Anuario de Estadísticas Forestales. Los datos aquí presentados son estimaciones basadas en las fuentes EFFIS y NASA FIRMS, que pueden diferir ligeramente de los registros oficiales finales.
Contexto climático: por qué 2024 fue un año de riesgo elevado
El año 2024 se caracterizó por una anomalía térmica persistente en la Península Ibérica, con temperaturas medias por encima de lo normal durante prácticamente todo el año. El invierno y la primavera de 2024 fueron especialmente secos en el tercio sur de España, lo que adelantó el inicio de la temporada de riesgo y redujo la humedad de la vegetación antes de la llegada del calor estival.
Durante el verano, la Península registró varias olas de calor con temperaturas superiores a 42–44 °C en el Valle del Guadalquivir y el interior de Extremadura. Estos episodios, combinados con vientos cálidos del suroeste, crearon condiciones de comportamiento extremo del fuego en zonas con carga de combustible elevada. El año 2024 se inscribe en la tendencia de las últimas décadas: las temporadas de incendio se alargan y el riesgo de comportamiento extremo aumenta como consecuencia del cambio climático.
Evolución de la temporada mes a mes
Comunidades más afectadas en 2024
Al igual que en años anteriores, Galicia concentró el mayor número de incendios, muchos de ellos asociados a quemas agrícolas no controladas y a incendios intencionados en zonas de eucaliptal. Sin embargo, la superficie quemada por cada incendio fue menor que en los peores episodios de 2006 o 2017 gracias a una respuesta rápida de los medios de extinción.
Andalucía y Extremadura fueron las comunidades donde se registraron los incendios de mayor intensidad, con focos de calor de FRP elevada detectados por los satélites VIIRS durante las semanas más calurosas de julio. La sierra de Huelva, la Sierra Morena y las sierras de Cáceres y Badajoz fueron las zonas de mayor concentración de focos.
Castilla y León mantuvo un nivel de riesgo alto durante todo el verano, con atención especial a los pinares de Soria, Zamora y Salamanca. La Junta de Castilla y León mantuvo activo su sistema de alerta temprana durante todos los períodos de máximo riesgo, con datos en tiempo real disponibles a través de su API pública.
Comparativa con años anteriores
Para poner en contexto la temporada de 2024, es útil compararla con los años más recientes:
- 2022 (~306.000 ha): el peor año en décadas. La ola de calor de julio fue excepcional e histórica. El incendio de Sierra de la Culebra (Zamora) quemó 30.000 ha en 48 horas.
- 2023 (~62.000 ha): año relativamente moderado, con menos incendios graves pero varios episodios significativos en el norte de España.
- 2024 (~72.000 ha): temporada por encima de 2023 pero sin episodios de comportamiento extremo comparable al de 2022. El calor fue persistente pero no tan extremo en su pico máximo.
La media anual de superficie quemada en España en el período 2000–2023 se sitúa en torno a 100.000–120.000 hectáreas, por lo que 2024 está por debajo de esa media histórica, lo que lo sitúa como un año de riesgo elevado pero no excepcional.
Qué nos dice 2024 sobre la evolución del riesgo
La temporada de 2024 confirma varias tendencias que los científicos vienen señalando desde hace años. En primer lugar, la extensión de la temporada de riesgo: los episodios de incendio ya no se concentran solo en julio y agosto, sino que se distribuyen desde mayo hasta octubre con riesgo notable. En segundo lugar, la mayor intensidad de los episodios individuales: cuando el fuego se inicia bajo condiciones de calor extremo, humedad muy baja y viento fuerte, la propagación es mucho más rápida que hace tres décadas.
Los datos de NASA FIRMS para España muestran un aumento progresivo de la FRP media de los focos de calor en las últimas dos décadas, lo que indica que los incendios que sí llegan a desarrollarse lo hacen con mayor intensidad. La combinación del cambio climático, el abandono rural —que acumula más combustible en el monte— y la expansión de especies de alta inflamabilidad como el eucalipto configuran un escenario de riesgo creciente para la próxima década.
← Ver mapa de incendios en tiempo real